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The Herpetofauna of the Mexican Yucatan Peninsula: composition, distribution, and conservation status
González Sánchez, Víctor Hugo ; Johnson, Jerry D. (coaut.) ; García Padilla, Elí (coaut.) ; Mata Silva, Vicente (coaut.) ; DeSantis, Dominic L. (coaut.) ; Wilson, Larry David (coaut.) ;
Contenido en: Mesoamerican Herpetology Vol. 4, no. 2 (June 2017), p. 264-380 ISSN: 2373-0951
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Resumen en español

La herpetofauna de la Península de Yucatán mexicana consiste de 145 especies, incluyendo 22 anuros, tres salamandras, dos cocodrílidos, 102 escamosos y 16 tortugas. Examinamos la distribución de la herpetofauna a nivel estatal, la cual reveló que el mayor número de anfibios (24 de 25) se encuentra en Campeche, seguido por Quintana Roo (22) y Yucatán (17). El mayor número de cocodrílidos, escamosos y tortugas está reportado en Quintana Roo (107 de 120), seguido por Campeche (104) y después por Yucatán (88). Documentamos la distribución de la herpetofauna entre las seis regiones fisiográficas aquí reconocidas, incluyendo cuatro regiones continentales y dos insulares. El número total de especies en estas seis regiones va de 43 en la región de las Islas del Golfo, a 120 en Carso y Lomeríos de Campeche. Las especies ocupan de una a seis regiones (x– = 3.7). El número más grande de especies que se encuentran en una sola región (cinco) está restringido a la región Carso Yucateco. Construimos una matriz de Coeficientes de Similitud Biogeográfica (CBR) que demuestra que el número de especies compartidas va de 26 entre las Islas del Caribe y las Islas del Golfo a 104 entre Carso y Lomeríos de Campeche y Carso Yucateco. Los valores de CBR van de 0.44 entre Carso y Lomeríos de Campeche y las Islas del Caribe a 0.88 entre las Islas del Golfo y Carso y Lomeríos de Campeche. De acuerdo con los datos del CBR, construimos un dendrograma basado en el método de UPGMA, el cual indica que las cuatro regiones fisiográficas en tierra firme están estrechamente relacionadas porque comparten un número significativo de especies con amplia distribución, y están distantemente relacionadas con los dos grupos insulares, probablemente debido a la capacidad sesgada de dispersión entre miembros de la herpetofauna en tierra firme.

Solamente alrededor del 24% están distribuidas en una o dos de las seis regiones, demostrando la relativamente amplia distribución de muchas especies en la península. Ubicamos a los miembros de la herpetofauna en cuatro categorías de distribución, de los cuales el número más grande (127 de 145) está asignado a la categoría de especies no endémicas; números relativamente menores están ubicados en la categoría de endémicas a nivel regional (11), seguidos por las especies no nativas (seis) y las endémicas al país (una). Identificamos las amenazas ambientales principales como la agricultura y deforestación, huracanes y tormentas tropicales, incendios forestales, desarrollo turístico, enfermedades infecciosas, especies invasoras, cambio climático global, colección ilegal, actividad petrolera, muerte por atropellamiento, y otras formas de eliminación directa o indirecta. Estimamos el estatus de conservación de las especies nativas empleando los sistemas de SEMARNAT (NOM-059), IUCN, y Valor de Vulnerabilidad Ambiental (EVS), de los cuales el sistema de EVS mostro ser más útil. El número de especies en las tres categorías de EVS disminuyó de la baja (57), media (51) a la alta categoría (26). También usamos los rangos del sistema de EVS para determinar cómo las especies en las categorías de No Evaluadas (NE) y de Preocupación Menor (Least Concern [LC]) de la UICN podrían ser evaluadas de una forma más precisa. Adicionalmente, determinamos la Prioridad Herpetofaunística Relativa (PHR), un método simple para establecer el rango de relevancia de una región fisiográfica en función del número de especies endémicas a la península y al país, aunado al número de especies con un valor de EVS de alta vulnerabilidad. Utilizando estas medidas, concluimos que el Carso Yucateco ocupa el rango uno en ambos casos.

Adicionalmente, discutimos la capacidad de las áreas protegidas de la parte mexicana de la Península de Yucatán para proporcionar protección a los miembros de la herpetofauna. Basado en nuestro análisis, desarrollamos un conjunto de conclusiones y recomendaciones para la protección perpetua de la herpetofauna de la península.

Resumen en inglés

The herpetofauna of the Mexican Yucatan Peninsula is comprised of 145 species, including 22 anurans, three salamanders, two crocodylians, 102 squamates, and 16 turtles. We examined the state-level distribution of the herpetofauna of this region, which revealed that the largest number of amphibian species (24 of 25) is recorded for Campeche, followed by Quintana Roo (22), and then by Yucatán (17). The largest number of crocodylians, squamates, and turtles is reported for Quintana Roo (107 of 120), with the next highest number in Campeche (104) and then in Yucatán (88). We documented the distribution of the herpetofauna among the six physiographic regions recognized herein, including four mainland regions and two insular ones. The total number of species in these six regions ranges from 43 in the Gulf Islands region to 120 in the Karstic Hills and Plains of Campeche. The individual species inhabit from one to six regions (x– = 3.7). The largest number of single-region species (five) is restricted to the Yucatecan Karstic Plains. We constructed a Coefficient of Biogeographic Resemblance (CBR) matrix that demonstrates the number of shared species ranging from 26 between the Caribbean Islands and Gulf Islands to 104 between the Karstic Hills and Plains of Campeche and the Yucatecan Karstic Plains. The CBR values range from 0.44 between the Karstic Hills and Plains of Campeche and the Caribbean Islands to 0.88 between the Gulf Islands and the Karstic Hills and Plains of Campeche. Based on the CBR data we constructed an Unweighted Pair Group Method with Arithmetic mean (UPGMA) dendrogram, which indicates that the four mainland physiographic regions are fairly closely related to one another because they share a sizable number of broadly distributed species, and are fairly distantly related to the two insular groupings perhaps because of the dispersal ability bias seen among members of the mainland herpetofauna.

Only about 24% of the herpetofauna is distributed in one or two of the six regions, demonstrating the relatively broad distribution of many species on the peninsula. We placed the members of the herpetofauna into four distributional categories, of which the largest number (127 of 145) is allocated to the non-endemic category; relatively small numbers are placed in the regional endemic category (11), followed by the non-native species (six) and the country endemic category (one). We identified the principal environmental threats as agriculture and deforestation, hurricanes and other tropical storms, forest fires, tourist development, infectious diseases, invasive species, climate change, illegal collecting, oil mining, killing on roads, and other forms of direct and incidental killing. We assessed the conservation status of the native species by employing the SEMARNAT (NOM-059), IUCN, and Environmental Vulnerability Score (EVS) systems, of which the EVS proved to be the most useful. The number of species in the three EVS categories decreased from low (57) through medium (51) to high (26). We also used the EVS rankings to determine how species in the IUCN Not Evaluated (NE) and Least Concern (LC) categories might be evaluated more informatively. In addition, we used a means of determining Relative Herpetofaunal Priority (RHP), a simple method for ascertaining the rank order of a physiographic regional herpetofauna based on the number of peninsular and national endemic species, as well as the number of high vulnerability EVS species. Using these measures, we concluded that the Yucatecan Karstic Plains ranked as the highest priority region, in both cases. Moreover, we discuss the capability of the protected areas of the Mexican Yucatan Peninsula to provide protection for members of the herpetofauna. Based on our analysis, we erected a set of conclusions and recommendation for the perpetual protection of the peninsular herpetofauna.