El miércoles 8 de julio nos reunimos para escuchar a Andrea Sáenz, investigadora del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de ECOSUR y “rescatadora de soluciones ciudadanas para un planeta sostenible”, como ella se define. En esta cuarta charla literaria del año, organizada por la biblioteca de la Unidad San Cristóbal, Andrea compartió las reflexiones que le dejó la lectura de La Amazonia. Viaje al centro del mundo.
En este libro, Eliane Brum, periodista y activista, radicada en la selva amazónica desde 2017. documenta, denuncia y reflexiona sobre la acelerada destrucción de la Amazonia y de quienes la habitan, en especial de las mujeres, así como sobre la corrupción que sostiene los intereses de grandes mafias políticas y empresariales, responsables de proyectos devastadores como la construcción de la central hidroeléctrica de Belo Monte.
Andrea se ha contagiado de la mezcla de furia y esperanza apasionada que transmite Eliane. A pesar del panorama desolador, considera que aún hay futuro y que es posible reforestarnos. Ese optimismo fue el hilo conductor de la charla, incluso al recordar que no solo la selva amazónica está desapareciendo, sino también otros grandes ríos voladores, como la autora llama a las selvas tropicales que regulan el clima del planeta. Uno de los datos que más nos impactó fue el que da Brum citando la “Carta a la vida”:
“Toda la selva libera veinte billones de litros de agua cada veinticuatro horas. (…) No hace falta ser un experto para imaginar lo que le ocurrirá al planeta sin la selva.”
El libro está lleno de metáforas, nos explicó Andrea. Una de ellas es precisamente la de los ríos voladores. Otra, con la que inicia la obra, es el banzeiro, nombre que los habitantes del Xingú dan a la parte del río donde las aguas se embravecen, un “punto peligroso entre el lugar desde el que uno viene y el lugar al que quiere ir”. Eliane Brum cuenta que, desde que se mudó a la Amazonia, el banzeiro dejó de estar únicamente en el río para instalarse también en su interior: “Es demasiado todo y de repente”.
Otro de los pasajes que dio pie a la reflexión fue la idea de que “la única manera eficaz de reforestar la Amazonia es reforestando a los pueblos-selva que fueron convertidos en pobres o están a punto de ser convertidos en pobres”. Los pueblos-selva entienden que ser rico es no necesitar dinero, lo que significa que la selva les da todo lo que necesitan y ser pobre es estar alienados por tus propios deseos. Por tanto, es necesario alejarnos de la visión occidental que habla de progreso, desarrollo, pobreza, etc.
La charla nos dejó instalado un bazeiro en el corazón y una pregunta que Andrea nos lanzó como tarea para seguir pensando: ¿cómo restauramos las selvas de las que dependemos todos?
Terminamos la reunión con el optimismo que nos sembraron la lectura y la reflexión. Entre café, pan y tamales continuamos la conversación y hablamos de las próximas charlas literarias. Tres personas se apuntaron para compartir libros en los siguientes meses. Además, ya tenemos programada para finales de agosto la participación Carla Zamora, quien traerá como invitado al escritor tsotsil Mikel Ruiz.

